15/05/2026
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Una madrugada de extrema violencia se registró este viernes en Presidencia Roque Sáenz Peña. Un operativo preventivo que buscaba evitar robos vecinales derivó en una violenta batalla campal cuando una horda de aproximadamente 30 personas atacó ferozmente a piedrazos, botellas y gomerazos a los efectivos policiales, logrando dañar seriamente uno de los patrulleros.

El grave incidente se desencadenó en la intersección de la avenida 33 y la calle 0, en jurisdicción del barrio San Martín. Personal de la Comisaría Primera acudió al lugar tras recibir reiteradas alertas al servicio de emergencias sobre un grupo de sospechosos que merodeaba la zona con aparentes intenciones de ingresar a viviendas y comercios locales.

Emboscada, disparos disuasivos y repliegue

Al arribar las primeras unidades, el panorama se tornó hostil de inmediato. Según detalla el parte oficial de la fuerza, los uniformados fueron rodeados por una turba hostil:

  • Ataque coordinado: Unos 30 sujetos, pertenecientes a comunidades criollas y originarias de la zona, iniciaron una intensa lluvia de proyectiles que incluyó trozos de ladrillos, botellas de vidrio y elementos lanzados con gomerías.
  • Uso de la fuerza: Ante la magnitud de la agresión y el peligro inminente para la integridad física de los agentes, se efectuaron disparos disuasivos con escopetas reglamentarias cargadas con cartuchos antitumulto (postas de goma).
  • Superados en número: Debido a la notable disparidad numérica y el nivel de virulencia, los efectivos debieron replegarse estratégicamente hacia una zona segura para resguardar sus vidas mientras solicitaban apoyo urgente de otras dependencias.

Daños materiales y custodia permanente

Como saldo de la refriega, el móvil policial identificado como PT-568 sufrió la destrucción total de su luneta trasera tras el impacto directo de un cascote. Afortunadamente, y a pesar de la gravedad del ataque, la Dirección de Zona Interior confirmó que no se registraron heridos entre el personal policial ni entre los civiles involucrados.

Tras la llegada de los refuerzos, la cúpula policial dispuso un fuerte operativo cerrojo con modalidad de «caminantes» (patrullaje de infantería) en todo el perímetro del conflicto bajo la supervisión directa del jefe de turno, buscando restablecer el orden y garantizar la seguridad de los comerciantes y familias del barrio.