El exsenador Esteban Bullrich visibilizó una problemática que cruza la salud, la tecnología y el sistema financiero digital. A través de sus redes sociales, denunció que la plataforma Binance le impide acceder a sus fondos debido a fallas en el sistema de reconocimiento facial, alterado por el avance de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que padece.
Bullrich, diagnosticado en 2021, explicó que los cambios físicos provocados por la afección neurodegenerativa impactaron directamente en la validación biométrica de la aplicación. Al no reconocer su rostro actual, el sistema bloqueó su cuenta, impidiéndole operar con sus activos desde hace varios meses.
BARRERAS TECNOLÓGICAS Y ACCESIBILIDAD
«La ELA se está llevando mi cuerpo. No debería llevarse también mi dinero», expresó el exministro, sintetizando un reclamo que apunta a la falta de opciones inclusivas en servicios digitales de gran escala. Según el planteo, los mecanismos de seguridad basados en rasgos óseos y distancias faciales no contemplan condiciones de discapacidad o enfermedades que modifiquen la fisonomía del usuario.
La denuncia reabrió el debate sobre la accesibilidad digital en entornos financieros, cuestionando cómo herramientas que administran grandes volúmenes de dinero carecen de alternativas de validación humana o métodos adaptados para personas con movilidad reducida o cambios físicos degenerativos.
LA RESPUESTA DE LA EMPRESA
Ante la masiva repercusión del caso, la plataforma Binance respondió públicamente reconociendo el inconveniente como una «falla de accesibilidad». La firma aseguró haber iniciado contacto directo con el exfuncionario y estar trabajando en una solución técnica para reintegrarle el acceso a sus ahorros.
El caso de Bullrich funciona como un precedente necesario para que las empresas del sector fintech revisen sus protocolos de seguridad, garantizando que la biometría no se convierta en una herramienta de exclusión para personas con enfermedades crónicas o discapacidades.
