08/05/2026
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Una histórica bajante en el caudal del río Iguazú permitió llevar adelante un operativo de limpieza sin precedentes en el lecho de las Cataratas del Iguazú. La drástica disminución del flujo de agua, que descendió a un tercio de su promedio habitual, dejó al descubierto una alarmante acumulación de residuos, destacándose el hallazgo de más de 400 kilos de monedas arrojadas por turistas.

El operativo se concretó cuando el río registró apenas 500 mil litros por segundo. Equipos del Parque Nacional aprovecharon este escenario para retirar no solo el dinero metálico, sino también una preocupante variedad de desechos como botellas, pilas, plásticos y dispositivos electrónicos.

EL PELIGRO DE LAS SUPERSTICIONES

Pese a que la práctica está estrictamente prohibida, muchos visitantes mantienen la costumbre de lanzar monedas al agua como un «ritual de buena suerte». Sin embargo, esta acción genera consecuencias directas sobre el Patrimonio Natural Mundial:

  • Impacto químico: La oxidación del metal contamina el agua del cauce fluvial.
  • Riesgo para la fauna: Los animales pueden ingerir las monedas al confundirlas con alimento, lo que resulta letal.
  • Contaminación tecnológica: El retiro de pilas y electrónicos evitó la liberación de componentes tóxicos graves para el ecosistema.

DESTINO DE LO RECAUDADO

Desde la empresa Urbia+Cataratas informaron que las monedas serán clasificadas. Aquellas que aún tengan valor legal se destinarán a proyectos de educación ambiental y plantación de árboles, en colaboración con el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio).

Las autoridades locales reiteraron que arrojar cualquier objeto al río está prohibido por las normas del Parque Nacional e instaron a los turistas a disfrutar del paisaje sin intervenir negativamente en la conservación de la biodiversidad.