La intervención de la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (Ufima) y el Ministerio de Ecología de Misiones generó una fuerte controversia en la comunidad científica. El operativo se inició tras la preocupación de vecinos de Puerto Iguazú, quienes habían registrado a la yaguareté «Pará» merodeando zonas residenciales.
Separación y relocalización
Bajo el argumento de garantizar la seguridad de los vecinos y del propio animal, la hembra fue trasladada y liberada en el Parque Provincial Esmeralda, dentro de la Reserva de Biosfera Yabotí. Sin embargo, la decisión de mantener a sus dos cachorros en un área de retención despertó alarmas inmediatas.
Organizaciones ambientalistas advirtieron sobre el alto nivel de estrés y los riesgos de supervivencia que implica la separación abrupta de la madre y sus crías, un proceso que consideran crítico para el aprendizaje y desarrollo de los ejemplares en estado salvaje.
Críticas de especialistas
Referentes de Proyecto Yaguareté, Red Yaguareté, Fundación Vida Silvestre y Fundación Félix de Azara manifestaron su preocupación y cuestionaron la celeridad de la medida. Los expertos señalaron que la decisión parece haber sido apresurada y reclamaron mayor transparencia institucional.
La comunidad científica instó a las autoridades a informar bajo qué criterios técnicos se procedió a la separación y cuál será el destino final de los cachorros, resaltando que el yaguareté es un Monumento Natural Nacional cuya conservación requiere protocolos extremadamente rigurosos.
