
El gobierno nacional ha decidido no modificar su estrategia de campaña, a pesar de los recientes incidentes de violencia que involucraron al presidente Javier Milei y a otros funcionarios. Funcionarios de la Casa Rosada admitieron que estos hechos no solo no los perjudican, sino que les son beneficiosos, ya que desvían la atención de otros escándalos y de las recientes derrotas legislativas.
La postura oficial y la estrategia de campaña
Con un discurso «desafiante», el gobierno sostiene que «mientras más nos pegan, más nos fortalecen». En este contexto, no se planea ningún cambio en los operativos de seguridad para los próximos actos de campaña. El último evento en la provincia de Buenos Aires se realizará a puertas cerradas en Moreno, con el objetivo de minimizar cualquier riesgo. El entorno presidencial se muestra convencido de que estos episodios de violencia pueden incluso consolidar la figura del Presidente.
La decisión de continuar con la agenda de actos también se enmarca en la recta final de las elecciones provinciales y la campaña nacional. Mientras tanto, el gobierno planea una ofensiva judicial contra el titular de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, por los audios sobre supuesta corrupción que han generado un gran revuelo en el ámbito político.