El consumo de carne vacuna en Argentina atraviesa un mínimo histórico. Según los datos consolidados a febrero de 2026, el promedio anual por habitante retrocedió a 47,3 kilos, una cifra que contrasta drásticamente con los 69,4 kilos que se consumían en 2008.
Los números de la retracción
La caída no es solo una percepción del bolsillo, sino un dato estructural de la industria:
- Baja interanual: El consumo cayó un 2,5% (1,2 kilos menos por persona) respecto al período anterior.
- Producción en caída: En el primer bimestre de 2026, la producción bajó un 9,1%, alcanzando apenas las 457 mil toneladas.
- Faena mínima: En febrero se procesaron 924 mil animales, uno de los niveles más bajos para ese mes en casi 50 años.
¿Por qué hay menos carne en el mercado interno?
El informe de Ciccra identifica una «tormenta perfecta» que afectó la oferta en las carnicerías locales:
- Factores Climáticos: La sequía extrema (2021-2024) y las inundaciones recientes diezmaron el stock ganadero, reduciendo la cantidad de animales disponibles para faena.
- Cambio de Destino: El mercado interno perdió prioridad. Mientras que antes absorbía el 90% de la producción, hoy ese número cayó al 72,9%.
- Precios: La menor oferta empujó los valores por encima de la inflación general, volviendo el producto prohibitivo para amplios sectores de la población.
“El mercado está condicionado por la dinámica internacional. Mientras el consumo doméstico se retrae, las exportaciones crecieron un 6,6% en volumen, traccionadas por mejores precios en dólares por tonelada”, detalla el informe.
Exportaciones en alza
La contracara del mostrador vacío en el barrio es el éxito exportador. Durante los primeros dos meses de 2026, los envíos al exterior crecieron un 13,5% en toneladas peso producto. Esto genera un ingreso de divisas vital para el sector, pero profundiza la tensión con el mercado local, que debe competir con los precios internacionales para acceder al mismo corte.
