En una jornada marcada por la tensión política, la Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió convocar a su cuarto paro general de actividades desde el inicio de la gestión de Javier Milei. La medida, que tendrá una duración de 24 horas, se tomó de urgencia ante el avance del tratamiento de la reforma laboral en el Congreso.
Estrategia legislativa y presión sindical
El triunvirato de la central obrera aceleró los tiempos ante la posibilidad de que el oficialismo logre convertir en ley el proyecto este mismo jueves en la Cámara de Diputados. Previamente, este miércoles, los referentes sindicales asistirán a la Comisión de Legislación del Trabajo para exponer sus críticas al texto que ya cuenta con media sanción del Senado.
Según fuentes gremiales, los puntos de mayor fricción que precipitaron la huelga son:
- La polémica por el artículo que reduce el pago de salarios durante las licencias médicas.
- La falta de canales de negociación para introducir cambios en el articulado enviado por el Ejecutivo.
- La presión de las bases sindicales ante el impacto de las medidas económicas vigentes.
El fin de la tregua
Si bien un sector de la conducción cegetista apostaba por mantener el diálogo parlamentario para dilatar o modificar la norma, el ala más dura del triunvirato consideró que el espacio de negociación se agotó. La decisión de avanzar con el paro general busca enviar un mensaje contundente a los legisladores antes de la sesión clave en la Cámara Baja.
Desde el Gobierno, la respuesta no se hizo esperar, ratificando la voluntad de seguir adelante con las reformas estructurales bajo el argumento de que son necesarias para fomentar la formalización del empleo y reducir la litigiosidad laboral en el país.
