En un acto de profundo valor institucional y compromiso con la memoria histórica, la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) anunció la puesta en marcha de un proceso de reparación de legajos de estudiantes, docentes y trabajadores no docentes que fueron víctimas de la última dictadura militar en Argentina. Esta iniciativa busca dejar constancia de las verdaderas causas por las cuales estas personas interrumpieron su vínculo con la universidad, eliminando estigmas y términos administrativos que ocultaron persecuciones políticas o desapariciones forzadas.
Justicia administrativa y reconstrucción histórica
El proyecto consiste en la intervención de los archivos personales donde actualmente figuran términos como abandono de tareas, baja por inasistencias o interrupción de estudios. La reparación implica dejar asentado que dichas bajas fueron consecuencia del terrorismo de Estado y la represión ilegal. Esta acción no solo tiene un carácter administrativo, sino que representa un reconocimiento oficial por parte de la casa de altos estudios sobre el impacto que tuvo el proceso militar dentro de sus facultades y departamentos.
Para llevar a cabo esta tarea, la UNNE trabajará en conjunto con organismos de derechos humanos y comisiones de familiares de víctimas. Se realizará un relevamiento exhaustivo de los registros de la época para identificar a cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria que sufrieron detenciones, exilios o desapariciones, garantizando que su paso por la institución quede debidamente documentado bajo la verdad histórica.
Impacto en la comunidad universitaria
Desde el rectorado señalaron que este proceso de reparación es una deuda pendiente que la universidad mantiene con su propia historia y con las familias de quienes formaron parte de ella. El objetivo es entregar estos legajos rectificados a los familiares en actos públicos, transformando un documento burocrático en un símbolo de reparación simbólica y ética. La medida fue recibida con beneplácito por las federaciones estudiantiles y gremios docentes, quienes destacaron que la memoria es un pilar fundamental para la vida democrática.
La UNNE se suma así a otras universidades nacionales del país que ya han iniciado caminos similares de rectificación documental. Este esfuerzo se enmarca en una política institucional de derechos humanos que busca promover la reflexión crítica sobre el pasado y asegurar que las futuras generaciones de profesionales comprendan la importancia de defender el estado de derecho y las libertades individuales dentro de los ámbitos académicos.
