05/03/2026
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En un movimiento largamente esperado por el sector automotor, el gobierno de Javier Milei derogó el denominado “impuesto al lujo”. La medida, incluida en el paquete de reformas recientes, pone fin a un tributo que distorsionaba los precios del mercado desde su reformulación en 2014, bajo la gestión de Axel Kicillof.

Impacto en las listas de precios

Con la eliminación del gravamen, las terminales automotrices y las importadoras han comenzado a recalcular sus valores de venta al público. Según estimaciones del sector, se espera una reducción de precios de hasta el 20% en varios modelos, dependiendo de qué escala del impuesto los afectaba anteriormente.

Historia de un tributo polémico

El impuesto nació con la intención teórica de proteger la industria nacional y frenar la salida de dólares, pero su falta de actualización de escalas frente a la inflación provocó un «efecto cascada»:

  • 2014-2023: Modelos de gama media empezaron a tributar como si fueran unidades de lujo.
  • Alícuotas: Se aplicaban tasas del 20% y hasta el 35% (efectivas del 25% y 50% respectivamente), lo que duplicaba el valor de mercado de muchos vehículos.
  • Distorsión: Generó sobreprecios, falta de stock y que muchos modelos dejaran de comercializarse en el país.

Formalización administrativa

Si bien la derogación ya es un hecho legislativo, se aguarda la publicación en el Boletín Oficial para que el impacto llegue plenamente a las concesionarias. Los analistas del sector prevén un aumento inmediato en el volumen de ventas, ya que muchos compradores postergaron sus operaciones a la espera de esta baja impositiva.

“Es el fin de una barrera que impedía el crecimiento del parque automotor y la llegada de nuevas tecnologías de seguridad y eficiencia”, señalaron desde una de las principales cámaras del sector.

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