
Una investigación fiscal a nivel nacional sobre la tragedia del fentanilo contaminado ha revelado graves fallas en los protocolos de calidad que habrían provocado la muerte de 96 personas. Los fiscales a cargo del caso confirmaron que la contaminación de la droga se produjo en la planta de Laboratorios Ramallo S.A. debido al incumplimiento de normativas de seguridad, lo que llevó a la detención del dueño y sus familiares.
Fallos de producción sistemáticos
Según la evidencia presentada por los fiscales Diego Iglesias y María Laura Roteta, la contaminación afectó a dos lotes del fármaco, uno de los cuales causó las muertes, mientras que el otro fue recuperado a tiempo. Ambos lotes, según la investigación, se lanzaron al mercado antes de completar los ensayos de simulación obligatorios, en un claro acto de negligencia. Un informe técnico de la ANMAT y el ANLIS-Malbrán confirmó una serie de fallas graves, incluyendo el uso de citrato de fentanilo a punto de caducar y deficiencias en la preparación del agua para inyectables.
Las pruebas periciales también señalaron problemas en los ensayos de esterilidad, que eran invalidados por malas prácticas, tiempos de limpieza y sanitización insuficientes, y un mantenimiento deficiente en los equipos de control de calidad. Los fiscales concluyeron que las muertes no fueron un hecho aislado, sino la consecuencia de fallas graves y sistemáticas en la producción del medicamento.
Detenciones y acciones judiciales
A raíz de las pruebas recolectadas, se ordenó la detención de Ariel García Furfaro, dueño del laboratorio, y de sus familiares directos. El caso subraya la importancia de la regulación y el control en la industria farmacéutica y es un recordatorio de las trágicas consecuencias que pueden derivarse de la negligencia corporativa.