A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo Nacional formalizó la reducción de los derechos de exportación para una serie de productos clave de la economía regional y nacional. Esta medida, largamente reclamada por los sectores productivos, busca incentivar la competitividad externa de la producción argentina y fomentar el ingreso de divisas mediante un esquema de alícuotas más equitativo que alivie la carga fiscal sobre el sector agroindustrial.
Nuevas alícuotas y alcance de la medida
El nuevo esquema impositivo contempla reducciones significativas en productos cárnicos, lácteos y diversas economías regionales que anteriormente tributaban porcentajes más elevados. Según el detalle técnico de la normativa, las retenciones para ciertos cortes de carne bovina y productos derivados de la cadena láctea se han reducido a niveles mínimos, mientras que varios productos de origen vegetal producidos en el interior del país han quedado con alícuota cero. El objetivo es que este beneficio impacte directamente en el precio de exportación y permita a los productores locales competir en mejores condiciones frente a otros países de la región.
En cuanto a los granos principales, el Gobierno ha establecido un cronograma de segmentación que beneficia principalmente a los pequeños y medianos productores, intentando mantener un equilibrio entre la necesidad de recaudación fiscal y el impulso a la siembra. Desde el Ministerio de Economía destacaron que esta decisión forma parte de un plan integral de desregulación y apertura económica, orientado a eliminar los denominados impuestos distorsivos que han frenado el crecimiento del sector agropecuario en las últimas décadas.
Impacto esperado en el sector productivo
Las entidades rurales y las cámaras de exportadores recibieron la noticia con optimismo, aunque señalaron que la medida debe ser acompañada por una mejora en la infraestructura logística y una estabilidad en el tipo de cambio. Analistas económicos sugieren que la baja de retenciones podría generar un incremento inmediato en la declaración de ventas al exterior, lo que fortalecería las reservas del Banco Central en un momento crítico para la política monetaria. Sin embargo, advierten que el impacto real en el bolsillo del productor dependerá de cómo se trasladen estos beneficios a lo largo de toda la cadena de valor.
Desde la Casa Rosada enfatizaron que esta medida es sostenible gracias al superávit fiscal alcanzado en los meses previos, lo que permite al Estado renunciar a parte de sus ingresos directos en favor de una mayor actividad económica privada. La implementación de estas nuevas tasas comienza a regir de manera inmediata, y se espera que en los próximos días las agencias de recaudación actualicen sus sistemas para reflejar los nuevos valores en las operaciones de comercio exterior que se inicien a partir de la fecha.
