La empresaria y ex integrante del reality Gran Hermano, Lorena González del Valle, se encuentra bajo el foco de la opinión pública tras admitir las gestiones directas que realizó ante el Poder Ejecutivo para reactivar su constructora, Niro Construya SA, durante las restricciones por el COVID-19.
El «contacto directo» con el Presidente
González relató en una reciente entrevista que, ante la parálisis total de sus proyectos por las medidas sanitarias, decidió contactar personalmente al entonces presidente Alberto Fernández. Según su testimonio:
- Obtuvo una respuesta inmediata por parte del mandatario.
- Se le facilitó un número personal para coordinar gestiones.
- Mantuvo reuniones para destrabar la participación de su empresa en la obra pública.
Licitaciones bajo sospecha
La empresaria reconoció que, en un contexto de desesperación económica, debió reducir drásticamente sus márgenes de ganancia para competir en los concursos del programa Procrear. No obstante, el acceso privilegiado a la comunicación con la Quinta de Olivos o la Casa Rosada ha reavivado el debate sobre el tráfico de influencias.
“Bajamos las tarifas porque necesitábamos trabajar, pero el acceso a las licitaciones fue producto de haber golpeado las puertas indicadas en el momento justo”, explicó la empresaria.
Impacto en la transparencia
Niro Construya SA logró adjudicaciones para desarrollos habitacionales en un periodo donde la mayoría de las PyMES del sector enfrentaban cierres definitivos. Este caso refuerza los cuestionamientos sobre la discrecionalidad en la asignación de fondos del Estado y cómo las conexiones personales con funcionarios de turno pudieron haber inclinado la balanza en los procesos de licitación.
La revelación ocurre en un momento donde la justicia revisa múltiples contratos firmados durante la pandemia, poniendo la lupa sobre aquellos empresarios que, con o sin trayectoria previa, lograron un crecimiento exponencial bajo el ala de la gestión anterior.
