Tras la exposición del fiscal, las querellas de la familia de Cecilia Strzyzowski, representadas por el abogado Gustavo Briend, y la querella del Estado, a cargo de Juan Ignacio Díaz, presentaron sus alegatos de cierre ante el jurado popular. Ambas partes coincidieron en que el crimen fue parte de un plan orquestado, destacando que «Cecilia dejó su marca» para que se pudiera encontrar la verdad.
Alegato de la Querella de la Familia: La Verdad no se Quema
El abogado Gustavo Briend inició su exposición con la frase «La verdad no se quema», y recordó que el fuego rodeó todo el juicio por ser el método elegido por los responsables para intentar desaparecer a Cecilia. Describió a la joven como alguien con ganas de vivir que tuvo la «mala suerte de enamorarse de la persona equivocada», indicando que la relación con César Sena estuvo marcada por la desigualdad emocional, violencia física y psicológica.
Briend afirmó que «solo una parte estaba enamorada; la otra estaba obsesionada» y señaló que el rechazo de la familia Sena hacia Cecilia, quien no quería ser parte de su mundo, la convirtió en un «estorbo». Este rechazo, según la querella, fue el inicio del plan del «falso viaje a Ushuaia», un viaje que nunca existió y que se convirtió en el principio del fin.
La querella ratificó que la autoría del crimen recae en César, pero enfatizó que «no actuó solo: actuó bajo el mandato de sus padres». Sostuvieron que la participación de Marcela Acuña y Emerenciano Sena no se limitó al encubrimiento, sino que tuvieron una intervención previa, acreditada por mensajes donde ella ofrecía el viaje y él controlaba cada paso de la familia. Briend cuestionó las declaraciones de los padres, indicando que Emerenciano tuvo una «laguna mental» al referirse al 2 de junio, y que Marcela buscó mostrarse como una madre doliente, pero «no dijo la verdad».
En su cierre, Briend pidió al jurado un veredicto de culpabilidad, solicitando que César Sena sea condenado por homicidio doblemente agravado en calidad de autor material, que Marcela Acuña y Emerenciano Sena sean condenados como cómplices primarios y que los otros cuatro imputados sean condenados por encubrimiento agravado.
Alegato de la Querella del Estado: Una Organización Delictiva
El abogado Juan Ignacio Díaz, en representación del Estado chaqueño, pidió al jurado que ejerza su responsabilidad con firmeza para decirle «que no a la impunidad». Aseguró que las pruebas confirmaron que Cecilia sigue «gritando que este hecho cometido por esta organización delictiva no puede quedar impune».
Díaz reconstruyó la historia de Cecilia, una joven que «creyó en el amor y eligió al hombre equivocado». Sostuvo que César Sena controló, manipuló y atemorizó a Cecilia, mientras que Emerenciano Sena y Marcela Acuña planificaron el crimen. Para la querella del Estado, los cuatro colaboradores actuaron como «mano de obra» del encubrimiento, siguiendo órdenes directas, y afirmó que «la familia Sena actuaba con total impunidad. Cecilia no murió por azar: murió por violencia de género extrema en manos de una organización criminal».
La querella del Estado explicó que el femicidio ocurrió entre las 10:07 y las 10:49 en la habitación número 3 de la casa de Santa María de Oro, un lugar clave donde «comenzó la impunidad». Remarcó que Cecilia estaba convencida del viaje, pues su última búsqueda fue sobre chocolaterías en Ushuaia. Además, criticó las declaraciones de los acusados, señalando que «nos siguen mintiendo» y que la familia se reunió entre las 12:16 y las 13:01 para coordinar la segunda etapa del plan: el encubrimiento.
Díaz concluyó su alegato recordando el traslado del cuerpo en la camioneta de César, el encendido del fuego en Campo Rossi, y el hallazgo de fragmentos y el dije de la víctima. Reiteró que «este hecho fue cometido por una organización delictiva» y que el crimen «no puede quedar impune».
