En una nueva y agresiva maniobra geopolítica, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dirigió este domingo una severa advertencia al gobierno de Cuba. A través de sus redes sociales, el mandatario anunció el corte total del flujo de recursos desde Venezuela hacia la isla, tras la destitución y captura de Nicolás Maduro.
«Cero petróleo»: el fin del subsidio venezolano
«¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO!», sentenció Trump en un mensaje que sacudió los mercados y las cancillerías de la región. El presidente estadounidense argumentó que Venezuela, ahora bajo una nueva etapa de transición y con la «protección del ejército más poderoso del mundo», ya no permitirá que su riqueza petrolera sea desviada para sostener al régimen de La Habana.
El ultimátum fue explícito: «Les sugiero encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde». Para Washington, la economía cubana —ya debilitada por años de embargo— está «cayendo» y no podrá resistir la falta del crudo venezolano, que históricamente cubría cerca de la mitad de las necesidades energéticas de la isla.
Respuesta de La Habana y tensión regional
La respuesta de Cuba no se hizo esperar. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó a Estados Unidos como un «hegemón criminal» y aseguró que Cuba es una nación soberana que no se dejará intimidar por amenazas. Por su parte, el canciller cubano defendió el derecho de su país a importar combustible de cualquier mercado dispuesto a comerciar sin interferencias externas.
Analistas internacionales advierten que esta medida representa un «golpe de gracia» para la infraestructura eléctrica de Cuba, que depende críticamente de las importaciones para su generación. Mientras tanto, en Estados Unidos, la retórica dura de Trump busca consolidar su liderazgo regional y forzar una reconfiguración definitiva del mapa político en el Caribe y América Latina en este inicio de 2026.
