04/02/2026
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Las repercusiones internacionales tras el ataque militar de Estados Unidos en Venezuela y el anuncio de la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa han generado una ola de reacciones que reflejan una profunda preocupación por la estabilidad regional, el respeto a la soberanía y el cumplimiento del derecho internacional. La ofensiva, confirmada por el presidente estadounidense Donald Trump y que habría incluido bombardeos y operaciones especiales, ha provocado respuestas de gobiernos, organismos multilaterales y líderes globales.

En diversos países de América Latina, dirigentes expresaron su rechazo al uso de la fuerza y exigieron que cualquier solución se dé a través de medios pacíficos y legales. Gobiernos como los de Colombia, México y Brasil calificaron la acción como una violación de la soberanía venezolana y advirtieron sobre los riesgos para la seguridad regional. Las autoridades mexicanas señalaron que este tipo de intervenciones “pone en peligro la estabilidad” del continente, mientras que el presidente de Colombia llamó a una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la crisis.

Desde Europa, distintos gobiernos coincidieron en la necesidad de respetar el marco del derecho internacional. España ofreció su disposición a mediar para lograr una salida negociada al conflicto, enfatizando la importancia de la desescalada y el respeto al principio de no intervención. Francia también destacó que “ninguna solución duradera puede imponerse desde el exterior” y subrayó que solo el pueblo venezolano debe definir su futuro. Alemania y la Unión Europea manifestaron su “gran preocupación” por la escalada de violencia y urgieron a resolver las diferencias mediante el diálogo.

Potencias como Rusia e Irán emitieron duras condenas al ataque, calificándolo de “agresión armada” y pronosticando que este tipo de acciones podrían tener consecuencias graves para la estabilidad y la paz mundial. Cuba, tradicional aliado de Venezuela, definió la operación como un “ataque criminal” y pidió una respuesta internacional en defensa de la soberanía venezolana.

En contraste, algunos mandatarios celebraron la caída del régimen de Maduro y la captura anunciada, considerándola un paso hacia una salida de la crisis política en Venezuela. El presidente de Argentina, Javier Milei, describió el operativo como un avance en favor de la libertad, en consonancia con sus posturas previas sobre el gobierno venezolano.

Organismos multilaterales también mostraron su preocupación. Las Naciones Unidas y entidades defensoras de la paz mundial señalaron que este tipo de intervenciones plantea un “precedente peligroso” si no se ajusta al derecho internacional y llamó a evitar una mayor escalada militar en la región. El llamado generalizado de la comunidad internacional es que cualquier solución al conflicto venezolano se busque mediante el diálogo, el respeto a la soberanía y mecanismos pacíficos, y no por la fuerza armada.

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