04/02/2026
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La reciente evasión de la mujer conocida bajo el alias de «La Barbi» no solo ha puesto en alerta a las fuerzas de seguridad locales, sino que ha traído nuevamente a la luz un historial delictivo que se extiende por diversas provincias argentinas y países limítrofes. Con una trayectoria marcada por la audacia en sus robos y una notable capacidad para evadir la justicia, la delincuente se ha convertido en una figura recurrente en las crónicas policiales de la región, acumulando pedidos de captura que datan de varios años atrás.

Un «modus operandi» sofisticado y regional

El perfil de la prófuga se aleja del delincuente común. Según los informes de inteligencia criminal, «La Barbi» se especializaba en golpes contra joyerías y locales de artículos de lujo, utilizando a menudo identidades falsas y una apariencia cuidada para pasar desapercibida antes de concretar los robos. Su capacidad operativa le permitió actuar no solo en el Chaco, sino también en Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires, donde se le atribuyen hechos de similares características bajo la modalidad de mechera y estafas menores.

Incluso se ha detectado su paso por países como Paraguay y Brasil, donde existen sospechas de su vinculación con redes dedicadas al tráfico de bienes robados. Esta dimensión internacional de su actividad delictiva es lo que más preocupa a los investigadores, ya que su red de contactos le proporciona refugios seguros y logística para cruzar fronteras de manera ilegal, dificultando significativamente su localización una vez que logra escapar de los centros de detención convencionales.

Cuestionamientos a las medidas de vigilancia

La reiteración de sus fugas ha generado un profundo malestar en el ámbito judicial y político. Se cuestiona cómo una persona con tal peligrosidad procesal y antecedentes de evasión no contaba con una vigilancia reforzada o un régimen de máxima seguridad. La facilidad con la que ha logrado burlar los controles en más de una ocasión sugiere fallas estructurales en el sistema de custodia o posibles connivencias que están siendo investigadas de manera paralela a la búsqueda de su paradero.

Mientras tanto, la Policía del Chaco coordina acciones con la Policía Federal y la Interpol para emitir una alerta roja, considerando la alta probabilidad de que la mujer intente abandonar el territorio provincial en las próximas horas. La comunidad es advertida sobre su peligrosidad y la habilidad para cambiar de aspecto físico con facilidad, instando a cualquier persona que pueda aportar datos sobre su escondite a comunicarse de forma anónima con las autoridades pertinentes para poner fin a este ciclo de impunidad.

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